El juez, el Ombudsman
Y lo demás es silencio.
Escuche, Señor Juez
No hay acto legal
Que haga crecer las flores del mundo,
Usted tiene la facultad
De dormir pariendo en su cama
La justicia
Y hacerle el amor
Cuantas veces quiera.
Hay que ir a los tribunales
Por que las carreteras han asesinado
A los campos
Y el hombre a las ocho dela mañana
No pudo levantarse
Para la sentencia definitiva.
He tenido más de una vez
Afuera de mi patio
Llorando como un niño
A un hombre que se llama Ombudsman
Por que le cerraron las puertas
En el Poder Legislativo;
Niñas violadas
Volando como mariposas en la lluvia
Por que en ese árbol afuera del tribunal
Tiene miles de abogados violadores
De leyes
Y la justicia no procede por sí misma
Y usted tan a gusto que duerme, Señor Juez.
Quien habrá de tomar
El control legislador
Si el policía le reventó ayer la boca
A mi tío
Que un día antes
También vió fuera de su casa llorar
Al hombrecito llamado Ombudsman
Con su boca yerta
Y la rabia sobre la rabia.
Los pájaros agraviados
Vienen a quejarse a sus oídos
Y no los escucha
Sabiendo que el viento, la muerte
y la caducidad de un contrato
deben seguir su propio,
no molestarlos.
Por eso vengo desde mi mesa
A la suya
A otorgarle un pedazo de pan común
Sabiendo que no hay diferencia
Si yo le juzgo o usted me juzga,
Nada de esto
tiene importancia para las hormigas
ya que Dios
habita en cada uno de sus hoyitos
y según se dice
este es el Señor Juez que escucha.
Pablo Marti.
viernes, 5 de febrero de 2010
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